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ALMU THE STRANGE GIRL

En boca cerrada no entran moscas

En boca cerrada no entran moscas

Eso es lo que hay que hacer. Por muy buenas ideas que tengáis, no las expreséis. Si os surge una iniciativa, guardáosla y llevadla a cabo por vuestra cuenta. Si algún compañero os pregunta, no sabéis nada. Si quereis subsistir en el mundo laboral: haceos los tontos.

Porque yo ayer la cagué, y tuve una buena idea. Estupendo, lo comentaré a ver si me la puede chafar alguien. ¿Hay alguien ahí para chafar la ideaaaaa??? Por supuesto, siempre hay alguien, que suele ser el mismo de siempre, dispuesto a ello con alegría. Además, pues si no tienes trabajo, ahora trabaja gratis más.

Muy bien, día maligno de mobbing. Mañana os contaré más.

La risa floja

La risa floja

No puedo evitarlo. Hay veces que te da la risa floja. Te da y punto. Y no puedes detenerla. Está ahí, implacable, acechando en cualquier instante, esperando el momento más (in)oportuno para aparecer y explotar con su tremenda fuerza. Llevo un día de risa floja. Esta mañana han pasado por mi cabecita loca millones de cosas de esas que te hacen desternillarte por dentro, cosas absurdas que luego cuando las piensas ni siquiera te hacen gracia, pero que cuando está ella (la risa floja) por medio te puede pasar de todo.

Me ha sucedido hoy algo horrible en la fundación. Estábamos en una reunión con el director del seminario de arte y el gerente, una reunión importante a la que he asistido de florero, y ha llegado ella (la risa), y ha tomado la forma de "Marisol rumbo a Río", película española nostálgica y facilona donde las haya. Todo ello debido a mis ganas de evasión. Pensaba dónde podría ir, y me dije, "pues a Río de Janeiro", y luego pensé "como Marisol". Y de aquí a la locura hay un paso.

Cuando acaba la risa floja te sientes bien, parece que has adelgazado un par de kilos, pero también te sientes bobo y gilipollas. Son las cosas que tiene mi mente disociada, que mezclo a Marisol con direcciones IP y sale un cocktail molotov.

La ciudad donde siempre es verano (sería más feliz si viniese el otoño)

La ciudad donde siempre es verano (sería más feliz si viniese el otoño)

O eso parece, ¡coño! Ya basta de tener que ir en camiseta, con sandalias, con chaqueta por la mañana y sin mangas al mediodía, de asarnos y poner el aire acondicionado, o de repente tener fresquillo y cerrar las ventanas. Esto es un claro manifiesto al otoño para que venga ya de una puñetera vez.

Quiero ponerme el abrigo, y debajo una chaqueta, llevar la nariz roja por el frío, que salga humo de mi boca, ilusionarme con la proximidad de la Navidad (aunque mi amiga Mónica sea como el espíritu de las Navidades futuras), quiero pasear por la Calle Mayor y que huela a castañas asadas y a churro, levantarme por la mañana y notar que hace frío...

Esto es intolerable. Basta ya, quiero una indemnización por el tiempo perdido del otoño, porque teóricamente debería haber comenzado el 21 de septiembre, y hace calor como en julio. No puede ser, todos los factores se ponen en mi contra. Además, hoy ha habido un pequeño intento de que funcionara la página web donde trabajo, pero sólo ha sido eso, un pequeño intento.

Las rubias de Hitchcock

Las rubias de Hitchcock

Ayer leí un reportaje en el suplemento dominical del ABC que hablaba del ideal femenino del director de cine Alfred Hitchcock. Las actrices que elegía para sus películas seguían un estereotipo muy definido: todas ellas eran rubias, altas, poseían una elegancia natural y tenían un aire gélido en la expresión. Hitchcock estaba obsesionado con las mujeres de cabellos amarillos, llegó a decir que era con las únicas que podía tener sexo. Despreciaba a actrices y mujeres como Brigitte Bardot y Sophia Loren, que según él llevaban "la palabra sexo escrito en la frente".

He de señalar de estas rubias actrices que adoro el estilo que impusieron en su época. Janet Leigh (que ha fallecido hoy) en "Psicosis", Tippi Heddren en "Los pájaros" (la reina de los guantes), Kim Novak en "Vértigo" (¿alguien puede olvidar su precioso abriguito invernal?), y la siempre espectacular Grace Kelly en "Atrapa a un ladrón" (a nadie le quedaban las joyas en el cuello mejor que a ella). Todas tenían pinta de secretarias, pero de las de antes. Vestidas de Givenchy y de Oscar de la Renta. ¿Qué secretaria de ahora puede permitirse una blusa de Givenchy?

Ayyyyy, quiero ser una de ellas...

Cumple de Marta

Cumple de Marta

El fin de semana ya se acaba hoy. Como os comenté, ayer estuve en un cumple y lo pasé genial. A algunos hace tiempo que no les veía (Joao y Carlos), otros andaban desaparecidos (Goyo), y el resto, volvimos a encontrarnos. Lo mejor de la velada: la comida que hicieron Marta y Carmen, el pase de modelos de Marta con los regalos y el pedo que se cogió Miriam. Lo peor: que duró poco. A destacar: el genial Salsa Rosa improvisado que protagonizamos y que recordaremos ya que... ¡tenemos vídeo! El próximo cumple es el de Mónica el 28 de este mes, así que... ¡vayan preparándose para otra!

Hoy se ha pasado rápido, me he levantado tarde porque no llegué muy pronto, y he tenido un día vaguete y casero. Mañana tengo que ir a la agencia de trabajo temporal a llevar unas cosillas, y a ver qué trabajos tan geniales me proponen. Por lo demás, la semana se presenta más o menos igual que la anterior. El frío sigue sin venir, el calor continúa, y los números de la tarjeta bajan y bajan, y bajan...

Ánimos con la semana, chicos, que mañana es lunes!

Atraco en el Día

Atraco en el Día

Ha sido lo más emocionante del día (%Día). F y yo hemos sido testigos presenciales de un robo y atraco. Dos hombres intentaron robar en el supermercado y dos cajeras sudamericanas (grandes heroínas nacionales) han impedido el delito. Ha sido como en la tele: gritos de mujer, los ladrones intentan salir con las bolsas y mochilas repletas de productos y dinero, y las cajeras se cuelgan de sus piernas y sus brazos cual sanguijuelas. Una rompe la mochila de uno de ellos y todos los objetos substraídos caen al suelo del super. El otro se acojona e intenta escapar, pero un señor que venía desde fuera le empuja para dentro y se le caen las bolsas. Ambos salen corriendo, una señora llama a la policía... Y mientras todo esto sucede, yo me quedo detrás de fede, con una mano en su brazo, en la otra una caja de merluza congelada, y la boca abierta.

Por lo demás, ha sido una tarde tranquila, compras para la casa de F, y después paseo por la calle Fuencarral mirando escaparates. Ahora me voy al cumple, ya os contaré mañana!

El Club de los Imposibles

El Club de los Imposibles

Y es que no tengo remedio. Soy una adicta a las películas que me hacen llorar. Sé de sobra cuáles son y en qué momentos no debo verlas bajo tajante mandato, debido a consecuencias tales como inundaciones oculares, estado de ánimo marcadamente sensible, etc. Para mi desgracia, ponían en el canal TCM del Digital la película "Doctor Zhivago", y hala, a verla!! Así que pañuelo en mano casi toda la proyección. Pero una cosa nueva que hasta hoy no había pensado porque hacía mucho que no la veía es en cómo desaparecen las vidas en la guerra y cómo de ellas no perdura nada. Antes y ahora.

Por enésima vez he vuelto a caer en brazos de Omar Shariff, me he emocionado con Julie Christie, y he llorado con la melodía de Lara.

Doy mi caso por perdido, soy una Imposible. Por más que me propongo no ver estas pelis en épocas sentimentales, ayyy... la tentación puede conmigo.

Bueno, bueno, ya es fin de semana, y toca pasarlo bien, aunque la semana haya sido penosa. Es un consejo que os doy a todos. El weekend pone a todo el mundo de buen humor. Hoy toca cenita y una copilla, y mañana es el cumple de Marta (Cumpleaños feliiiiiiiiz, cumpleaños feeeeeeeelizzzzz, te deseamos Martaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, cumpleañosss felizzzzzzzz!!!!), con un mensaje muy especial el día de tu aniversario: aunque no cantes la rumbera ni imites a Chenoa mañana te queremos igual, pero si no haces la ensalada del año pasado... Jajajajaja!!! No importa, un besote a todos, hasta mañana.

P.D. (qué fashion era Julie Christie).

Confesiones en la peluquería

Confesiones en la peluquería

Esta mañana he ido a la peluquería para sanearme las puntas, y ya de paso, pues aprovechar un poco el tiempo que tengo ahora libre. La verdad es que no me gusta mucho ir a la peluquería porque: me hacen daño, me queman el cuero cabelludo, lleva demasiado tiempo (echas toda la mañana o toda la tarde). Y lo que más odio: cuando las peluqueras/os hablan sin parar y te preguntan cosas que no te apetece contestar. ¿Y qué tal está tu novio? ¿Se adapta bien? Siempre lo mismo, mes tras mes. ¿Y tu madre y tu hermana? ¿Y el trabajo qué tal? Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!! ¡¡¡¡Quiero leer la revista un rato!!!! Y además, te ves obligada a escuchar conversaciones que no te apetece escuchar del resto de las clientas, así como a tragarte el humo de su cigarrillo que se pega en tu pelo recién limpio.

Hoy había una señora de 87 años muy preocupada por "la salud del presentador de TVE Carlos Lozano tras su aparatoso accidente automovilístico". Ha preguntado tres veces a la peluquera y al resto de clientas si sabíamos cómo se encontraba, si ponía en alguna de las revistas que estábamos leyendo algún detalle más sobre su estado de salud. Hasta que no ha visto una foto suya saliendo por su propio pie del auto no se ha tranquilizado.

He salido con la cabeza como un bombo. Por el secador, por el resto de secadores, por los tirones de pelo, por las voces de la anciana, por las preguntas, porque te llevan de un lado para otro (que si al lavabo, que si ahora el baño nutritivo, el secador de mano, el secador de pie...). Y el dolor de cabeza me ha durado casi todo el día.

La vida del jubilado

La vida del jubilado

En mi extraño devenir actual, esta mañana he ido a hacer la matrícula al Instituto Italiano a la Calle Mayor. En la parada del bus me he encontrado con mi abuelo, que iba a hacer unos recados a Sol. Así que, hemos proseguido el viaje juntos. Cuando hemos llegado a nuestra parada le he acompañado a hacer esas "gestiones" que consistían en ir a cambiar un décimo de lotería. Me ha recordado a cuando era pequeña. Cuando iba con él a hacer esas cosas tan simples en las que se te iba toda la mañana. El tiempo ha pasado extraño y delicioso, ha retrocedido quince años bajo el sol de septiembre.

Luego he sido yo la que le he llevado a hacer mis gestiones. Me ha acompañado al Instituto y he hecho la matrícula. Le he enseñado la librería y la cafetería. Hemos tomado un aperitivo y le he presentado a Vasco, el dueño de la cafetería, italiano, y mi abuelo le ha contado algo que seguro que él no sabía (y yo tampoco). Nos ha llevado hasta el año 41, Segunda Guerra Mundial. La zapatería de mi abuelo llevaba zapatos y zapatillas que le encargaba el Instituto Italiano para su país que estaba en guerra,porque decían que era el mejor calzado. Mi abuelo las dejaba al responsable y le firmaban la factura. Vasco estaba encantado con mi abuelo porque lleva mucho tiempo trabajando allí y nadie le había contado algo parecido. También le dijo que gran parte del edificio estaba derruido y luego se reconstruyó, etcétera. Cuando salimos de allí yo estaba muy orgullosa de mi abuelo (aún más si cabe).

Esta parte era la más emotiva. La más graciosa es que se me había olvidado que mi abuelo tiene pequeñas manías, sí, esas manías que tienen todas las personas mayores. Para empezar, mi abuelo nunca coge propaganda a la gente de la calle ni aunque se la pongan en las patillas de las gafas (cree que es "droga de esa"), y si es un extranjero ya ni te cuento. Otra manía que tiene, y que recuerdo desde pequeña, era que te pregunta cuatro veces antes de que venga el autobús si tienes billete ("pues sácalo que no te va a dar tiempo"), mucho antes de que se pueda ver el bus que viene (¿a qué no me va a dar tiempo?), en fin. Otra manía es que siempre tengo que ir de su brazo, pero esa manía me encanta...

Buenas noches

Cáspita, si no pasa nada!! (Luna llena)

Cáspita, si no pasa nada!! (Luna llena)

Por fin día tranquilo. Alma sosegada. Estado de ánimo reposado. ¿Qué debes hacer cuando algo va mal? Centrarte en lo que va bien. Y no pensar en más.

De hecho, hoy he estado un poco idiotizada por la televisión. Ha sido la primera vez que he visto "Los 80". Pero creo que era demasiado pequeña para ahora hacer un ejercicio de memoria, o vivía en otra dimensión. De lo poco que me acuerdo de esa época es de Barrio Sésamo (aunque suene a tópico), del Thriller de Michael Jackson, del Cineclub, de ir al colegio, y de que teníamos la mitad de las cosas que tenemos ahora. Es decir, he nacido en el 78 y los ochenta los pasé en la innopia. Es decir, que pertenezco a los 90. Así que esperaré a que salga una de los noventa, porque "Cuéntame" no lo viví y con "Los 80" parece que era demasiado cría. Seguro que me acordaría de más, vamos que hasta se podría llamar la serie "La quinta marcha", y las tramas versarían sobre la ruta del bacalao, habría música de Chimo Bayo y Paco Pil, en las teles aparecería la Cadena Amiga y Emilio Aragón con Vip Noche, el muñeco ese de "Hugo es la estrella", y veremos los primeros pinitos de Penélope Cruz y Jesús Vázquez, con las cejas sin depilar la una, y sin pluma el otro. La verdad es que no me siento muy identificada con esta generación tampoco. ¡¡Dios mío!! ¡¡¡¡No pertenezco a ninguna generación!!!!

Que no cunda el pánico, mañana lo pensaré. O igual no.

Bardem y mis problemas

Bardem y mis problemas

Lo único bueno del día ha sido que he visto a Javier Bardem desde el autobús. Llevaba una camiseta negra, auriculares, e iba cantando por la calle Fernando VI. Sin gafas de sol, sin gorra, era perfectamente reconocible. Y le he divisado desde mi tristeza, y por un momento ambos mundos (el de las estrellas que caminan por la calle como si fueran personas normales y el de los estrellados, como yo) se han juntado en el mismo. En la calle Fernando VI, subida en el autobús 37.

Finales de septiembre

Finales de septiembre

Parece que ya está llegando el otoño. Por las noches hace frío. Yo estoy contenta, no me gusta el calor. El fin de semana se ha pasado volando, como todos, ya sólo me queda la tarde del domingo, es decir, esta tarde. El viernes ya os comenté que no tenía un buen día, así que lo mejor que se puede hacer en esos casos es hacer cosas que te apetezcan. Una cenita y un paseo, y a dormir hasta que el cuerpo pida abrir los ojos.

Ayer fui con F al Real Jardín Botánico, aquí en Madrid. Os he dejado la reseña abajo para que sepáis un poco de qué va la cosa. Es un tesoro, de verdad, un sitio romántico y cuidadísimo. Se pasan dos horas muy rápidamente. Luego fuimos al cine a ver La Terminal, la última de Spielberg, y la verdad que a mí Tom Hanks no me gusta absolutamente nada, pero La Terminal es una película que se pasa rápido, que tiene un ritmo cómico muy acentuado, que alterna con otros momentos más dramáticos. Por cierto, Catherine Z Jones está guapísima, muy delgada, y en lo más alto de su carrera.

Después cenamos comida japonesa en Nagoya, cerca del metro Bilbao, y luego fuimos a Sol, a la Calle Echegaray. Allí hay un pub que se llama "La interrogación", con buena música muy ochentera y muchíiiiisima gente. Nos esperaban David y Vanessa para tomar unas cervezas. Luego regresamos al barrio, a los sitios de siempre, con Mónica, Iván, Ñito y Marisol. El Cien por Cien a tope, así que fuimos al Frequency, musiquita española de toda la vida, aunque con muchas repeticiones. Y hala!, a casita que ya cierran los bares a las 3:30.

Hoy me he levantado tarde, así que tengo un hambre canina. Pues lo dicho, ¡que me voy a comer! ¡¡¡Ánimo con la semana a todos!!!

El Real Jardín Botánico

El Real Jardín Botánico

El Real Jardín Botánico de Madrid fue ordenado construir por el Rey Fernando VI en 1755, y se instaló en la Huerta de Migas Calientes, hoy denominado Puerta de Hierro. Carlos III, en 1774 lo trasladó a su actal emplazamiento en el Paseo del Prado, inaugurándolo en 1781. Los arquitectos Sabatini y Juan de Villanueva llevaron a cabo el proyecto. Se construyeron las tres terrazas escalonadas y se ordenaron las plantas según el método de Linneo. Actualmente tiene entre sus funciones la conservación de un amplio repertorio de plantas y especies botánicas para su estudio. Los ejemplares centenarios de árboles que se conservan hoy, resistieron al ciclón que devastó Madrid en 1886, y han sobrevivido a los desastres provocados por la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil Española. En la actualidad, la colección de árboles del Jardín consta de 1.500 ejemplares.

El recorrido turístico es una maravilla. Proponen dos rutas autoguiadas para seguir, "Árboles singulares" y "Plantas aromáticas". Yo elegí esta última. Este recorrido constituye el fruto del trabajo de botánicos y jardineros a lo largo de sus más de dos siglos de existencia. Contiene más de 3.000 especies vegetales diferentes. El recorrido muestra también otro aspecto, la relación de las plantas con el hombre.

A lo largo del itinerario seleccionado podemos observar plantas aromáticas como el alcanforero, el naranjo amargo, el jazmín (ya desde la antigüedad empleado en la elaboración de perfumes), la salvia (del latín salvus, muy empleada desde el mundo romano en la curación), el tomillo, el liquidámbar (que servía para embalsamar en el antiguo Egipto), la Sabina de Cartagena, el Laurel, la Hierbaluisa y el Espliego.

En cuanto a los árboles se pueden observar especies centenarias como la sequoia o el olmo. Representantes singulares como el Gingko, el tejo, etc. Así, hasta un total de 18 ejemplares con su cartel informativo, que os darán los detalles y las características principales de su especie.

A la salida del Jardín existe una pequeña tienda donde podéis comprar alguna muestra de alguna de las especies que habeis visto. También hay libros y revistas de botánica, postales, posters...

La entrada normal al Jardín son dos euros. Estudiantes acreditados y mayores de 65 años, un euro. Descuentos especiales para grupos.

Hoy tengo un día gris

Hoy tengo un día gris

Como mi querida Holly Golightly en Desayuno con diamantes (perdonad que últimamente la nombre tanto, pero es que es una de mis pelis favoritas), hoy tengo un día gris. Según te levantes de ánimo tienes el día rosa o gris. Y hoy, sin lugar a dudas, es gris. Cuando te sientes así todo el día, poco se puede hacer para que cambie la cosa.

Duermo en la misma cama que cuando tenía doce años, y como la misma comida. Sólo he estudiado un poco y tengo un título en la mano. No me diferencio del resto de las personas por nada en especial. Desde los barrotes de mi balcón veo el mismo árbol desde hace 16 años, le veo desnudo, vestido, temblando, secándose, llamando a mi ventana... y me pone triste.

Hay días en que, por mucho que hagas, casi nada se puede hacer para que cambie. Sólo hay que esperar a otro día, de color rosa, para que todo sea diferente. Una sucesión de días rosas y grises. Para terminar, además, hoy tengo un funeral.

www.preestreno.com

www.preestreno.com

Bueno, chicos, como os habreis fijado los que me seguís, aparece una nueva dirección en el blog, además de la de Pedrogonzo (que a ver si se da por aludido y escribe de nuevo!). Es la dirección de www.preestreno.com, donde he comenzado a colaborar, y que espero que visiteis asiduamente, participeis en los foros, y hagais publicidad. Está muy guay, así que, ¿a qué esperais para darle a la tecla???

Glamour

Glamour

Como Audrey Hepburn en Tiffany's, muchas veces no necesitamos muchas cosas, ni muy caras para sentirnos en el paraíso. Sólo basta con una buena noche, sentada en el banco de al lado de casa, entre las rosas blancas; una buena compañía y la brisa en la cara.

Estaban rodando hoy una película en la calle de al lado. Las luces de los focos, la gente alrededor, el medidor de la luz... y entre maquilladores, director, estilistas, etcétera, aparecen ellos. Ella y él, los dos protagonistas del film. Maravillosos, con las caras finas y alargadas, blanquísimos, etéreos, con los ojos brillantes y los labios pintados. Todo el mundo les mira. Parece que están en otra dimensión.

F y yo pasamos por delante. Los focos nos deslumbran. Les miramos, no nos miran. En ese momento la observo, y me observo en un cristal. Parecemos la noche y el día. La realidad y la ficción. Me llevo una mano a la barbilla, pensativa. Huele a queso azul de la cena en la terraza. F me mira, me mira y me sonríe. En ese momento me siento totalmente carente de glamour...

...pero realmente afortunada.

Jane y yo (o el día que me di cuenta que debía hacer ejercicio)

Jane y yo (o el día que me di cuenta que debía hacer ejercicio)

Fue bastante temprano. Es cuando a los trece años a tu amiga le quedan muy bien esos vaqueros tan ajustaditos y tú bailas en unos dos tallas mayores porque son más cómodos. Pero ¡no te quedan igual que a ella! Llegaron los primeros intentos, y uno de ellos es este vídeo de Jane Fonda, "Lean routine, adelgaza con Jane Fonda". Muy fuerte, ¿verdad? Me acuerdo que lo ponía todas las mañanas (aunque creo que con todas me refiero tan solo a una semana y media) y hacía los ejercicios. Los primeros eran muy fáciles, pero a los 15 minutos empezaba lo fuerte y yo le daba al FFWW hasta que empezaban los ejercicios de relajación. Tiempo estimado de ejercicio: 20 minutos. Duración: una semana y media. Grado de productividad: 0%.

Este fue mi primer intento voluntario de hacer ejercicio. Los otros eran obligados por el Colegio. Odiaba las clases de gimnasia y el profesor me odiaba a mí por no hacer nada. Me escaqueaba de todos los ejercicios, contestaba al profesor, me reía en las clases, todo menos mover los músculos.

Cuando acabé el colegio, me apunté a aerobic. Resultado: un cartílago flotante lesionado. Otro intento fue el tai-chi, pensando que podría ser mucho más relajante y nada agotador. Objetivos: incumplidos. Asistí con mi hermana a las clases y nos reímos más que hicimos la postura de acariciar al caballo. Luego vino la natación, animada por F, debido a sus múltiples beneficios: mejora la espalda, relaja, ayuda a desconectar, pierdes calorías... Nota final: suspenso. Cogí un costipado por llevar el pelo mojado por la calle en pleno marzo, además, del cansancio se me cerró la glotis en una clase y pensé que me iba a morir. Ahora estoy con el yoga, y parece que me va bien, quiero tocar madera, pero la mesa en la que estoy escribiendo es de acero.

Ayer por la noche me encontré con el vídeo de Jane Fonda, y lo puse. No me fijé en los ejercicios ni nada de eso. Es cachondísimo. Todos vestidos de los 80, con mallas de colores, medias de encaje y de rejilla, coletas a un lado... jajaja!!! Además, al principio pensaba que era un bicho raro por tener el vídeo, hasta que la semana pasada descubrí, que una persona muy allegada no es que tenga uno, sino que posee ¡dos! Supongo que cuando seamos mayores valdrán una fortuna...

No money, no problem

No money, no problem

Mientras las altas esferas bailan al ritmo de su propia sinfonía, los más bajos estratos (osea, yo) bailamos en la oscuridad. He echado hoy varios curriculum y nada. Sin noticias de Gurb. Bueno, por lo menos mañana echo los papeles para el doctorado. A ver si me cogen.

La verdad es que toda esa gente que está ahí arriba, en los puestos más altos, no sería nada sin nosotros. Entonces, ¿por qué nos tratan así? ¿Por qué nos dejan como tontos delante de otra gente? ¿Por qué nos echan la mierda encima? ¿Por qué no se van a tomar todos por el culo?

Odio al administrador de mi trabajo.

Días de arte (y fútbol)

Días de arte (y fútbol)

Domingo de excepción donde se mezcló la cultura, la diversión y el fútbol. Por la mañana estuve con F visitando el Museo Sorolla, que han renovado completamente, y que os recomiendo de forma imperativa! Se encuentra situado en la calle Martínez Campos, en pleno barrio de Chamberí. Es una casa palaciega del siglo XIX, donde vivió el artista con su mujer, Clotilde, y sus hijos, a caballo entre la capital de España y Valencia, tierra natal del pintor. El jardín tiene clasificadas todas las especies arbóreas, y posee una deliciosa alberca en el centro. La casa se compone de dos plantas. La primera formada por dos salas grandes, donde se expone la obra principal del autor, y el estudio donde pintaba Joaquín Sorolla, con obras expuestas y objetos personales conservados (abanicos, fotografías, recuerdos de familia...). Al final de las salas encontramos el comedor y el vestíbulo de acceso, maravillosamente restaurados. Por allí, y subiendo la escalera principal, podemos dirigirnos hacia el piso superior, donde se ubica la pequeña galería de pinturas. Cuatro salas con sus mejores exponentes pictóricos (quedé impresionada con "La siesta"). Y, terminada la visita, vuelta al jardincito y visita opcional a la Galería de Dibujos. Os animo a que vayais, los domingos es gratis y hay precios reducidos para estudiantes, mayores de 65 años y jóvenes menores de 25. Además, allí vimos a la genial actriz española Adriana Ozores, que tras esto, ha subido puntos.

Tras la cultura, fuimos a comer, y bajamos Castellana, llegando hasta Serrano. En una esquina encontramos una pizzería de nombre "Mamma Mia". Seria advertencia: ¡no vayais! Craso error al pedir pizza: pizza mohosa. Por lo menos nos salió la comida gratis. Tras ello, quedamos con Mónica, Iván, Marisol, Goyo, Marta, Rafa, Miriam, Rober, Víctor y Carmen (¡Dios mío! ¿se me olvida alguien?) para ver el partido Barcelona-Atleti. Las chicas a nuestra bola, porque la mayoría éramos del Madrid y nos dedicamos a charlar y marujear un poquillo en el pub.

Hoy es lunes, buaaaaaaa, y me he levantado temprano para ir al trabajo no pagado. Todavía no me han llamado de ningún sitio. Buaaaaaaaaaaaaa!!!!! Mañana os contaré a ver si hay alguna novedad (pagada).

Noche de viernes

Noche de viernes

Una de las mejores cosas de la vida: quedar con los amigos después de un día horroroso, cuando todo el mundo está cansado. La conversación es relajada, vuelan tres litros de cerveza y sabes que al día siguiente no tienes nada que hacer y puedes dormir hasta tarde. Esta mañana me he levantado como nueva, descansada, y dispuesta a disfrutar del finde antes de que llegue el lunes.

Ahora estoy vagueando delante del ordenador, he comprado unas cuantas revistas y creo que me voy a dedicar al tumbing total el resto de la tarde. Algo que no necesite muuuucho esfuerzo...

Os deseo lo mismo...