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ALMU THE STRANGE GIRL

Around Spain and abroad

El Real Jardín Botánico

El Real Jardín Botánico El Real Jardín Botánico de Madrid fue ordenado construir por el Rey Fernando VI en 1755, y se instaló en la Huerta de Migas Calientes, hoy denominado Puerta de Hierro. Carlos III, en 1774 lo trasladó a su actal emplazamiento en el Paseo del Prado, inaugurándolo en 1781. Los arquitectos Sabatini y Juan de Villanueva llevaron a cabo el proyecto. Se construyeron las tres terrazas escalonadas y se ordenaron las plantas según el método de Linneo. Actualmente tiene entre sus funciones la conservación de un amplio repertorio de plantas y especies botánicas para su estudio. Los ejemplares centenarios de árboles que se conservan hoy, resistieron al ciclón que devastó Madrid en 1886, y han sobrevivido a los desastres provocados por la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil Española. En la actualidad, la colección de árboles del Jardín consta de 1.500 ejemplares.

El recorrido turístico es una maravilla. Proponen dos rutas autoguiadas para seguir, "Árboles singulares" y "Plantas aromáticas". Yo elegí esta última. Este recorrido constituye el fruto del trabajo de botánicos y jardineros a lo largo de sus más de dos siglos de existencia. Contiene más de 3.000 especies vegetales diferentes. El recorrido muestra también otro aspecto, la relación de las plantas con el hombre.

A lo largo del itinerario seleccionado podemos observar plantas aromáticas como el alcanforero, el naranjo amargo, el jazmín (ya desde la antigüedad empleado en la elaboración de perfumes), la salvia (del latín salvus, muy empleada desde el mundo romano en la curación), el tomillo, el liquidámbar (que servía para embalsamar en el antiguo Egipto), la Sabina de Cartagena, el Laurel, la Hierbaluisa y el Espliego.

En cuanto a los árboles se pueden observar especies centenarias como la sequoia o el olmo. Representantes singulares como el Gingko, el tejo, etc. Así, hasta un total de 18 ejemplares con su cartel informativo, que os darán los detalles y las características principales de su especie.

A la salida del Jardín existe una pequeña tienda donde podéis comprar alguna muestra de alguna de las especies que habeis visto. También hay libros y revistas de botánica, postales, posters...

La entrada normal al Jardín son dos euros. Estudiantes acreditados y mayores de 65 años, un euro. Descuentos especiales para grupos.

Ravenna, la ciudad imperial

Ravenna, la ciudad imperial Hoy os voy a hablar de la ciudad donde estuve de vacaciones este verano, y donde desgraciadamente este año, por trabajo, no podré volver. Sólo tened en cuenta una cosa, si vais alguna vez al norte de Italia, y más en concreto, a la región de la Emilia-Romagna, cuya capital es Bolonia, pasaros por allí.

No lo suele saber mucha gente, pero después de Roma, Ravenna es la segunda provincia más grande de toda Italia. Capital del Imperio Cristiano de Occidente durante los primeros siglos de la cristiandad, con la llegada de los bárbaros, muchos monumentos fueron destruidos. Exceptuando los mosaicos. Eran tan bellos, y sus teselas (material con el que se realizan los mosaicos) eran de esmalte y oro, que no pudieron destruirlos, aún siendo para ellos prohibidos por su religión. Vivirá en el siglo V su expansión y su edad de oro.

Actualmente nos encontramos con muchísimos monumentos que se pueden contemplar. Por ejemplo, la Iglesia de San Vitale, ante la que se puede encontrar uno extasiado más de una hora mirando los mosaicos, que representan alegorías de la Iglesia, así como del poder del Emperador. Allí están representados Teodora y Justiniano con sus séquitos reales. San Apolinar el Nuevo y San Apolinar en Classe (un pueblecito de la provincia, a unos diez kilómetros de Ravenna) son visitas obligadas. Además de, por supuesto, en el centro de la ciudad, y al lado de San Vitale, se debe acceder, sin duda al Mausoleo de la Emperatriz Gala Placidia. Donde se pasa de la oscuridad a la luz. Las teselas de oro relucen con todo su esplendor. Representaciones del Buen Pastor, de las palomas bebiendo del agua de la vida...

Y en otro estilo, pero también allí, podeis acercaros a la tumba de Dante, preciosísima, en mármol y piedra, con inscripciones dedicadas al humanista y frases cumbre de sus obras. Siempre llena de flores. Porque Dante murió allí y allí siempre se le recuerda de un modo u otro. Una curiosidad: Lord Byron se enamoró de Ravenna y estuvo viviendo allí durante mucho tiempo. Se puede visitar la casa donde habitó y hay un monumento dedicado.

Sitios para ir de compras, muchísimos: desde los más caros (Armani, Furla, Prada...), hasta Zara y Calzedonia. Para comer, típicas son la piadina (pan especial, mmmmmmmmmmmmmmmm), los crescione (piadinas rellenas de cualquier embutido de la región, quesos, etc), y la pasta! Destacan en la Emilia-Romagna los tortelli (rellenos de espinacas), y los strozzapretti, que tienen historia, ya que esta pasta se denomina así debido a que la región era radicalmente opuesta al régimen papal. Es por ello, que en el siglo XVI se degollaron curas y se opusieron a la centralización religiosa católica. Por ello, strozzapretti, significa, literalmente, ahoga-curas. Están buenísimos con salsa de tomate y atún. Sitios que os recomiendo: la Taverna de San Romualdo, y el Melarancio.

Para salir: por supuesto, Marina di Ravenna, donde las tiendas están abiertas hasta las dos de la madrugada y se pueden encontrar prendas de Fornarina, Miss Sixty y Replay a mitad de precio (esto para las fashion victims). Y para ver vips, acercarse a Milano Maritima, a una hora de allí más o menos, en coche.

Os contaría mil cosas más de esta región de la que estoy enamorada, seguro que otro día. Por cierto, ayer terminé ya "Árboles en invierno" de Sylvia Plath. Colgaré la reseña mañana. Un beso para todos!

Vacaciones en Huelva

Vacaciones en Huelva Las vacaciones más bonitas que recuerdo siempre las he pasado en Huelva. Allí tengo muchos amigos y he ido desde que era pequeña con intervalos a Galicia. Pero Huelva es mágica. El primer año que estuve allí, tendría yo unos 8 años. De ese verano recuerdo a mi abuelo Miguel, que ya no vive, pero es del que más me acuerdo en ese momento. Compraba pescado vivo de los pescadores, y lo traía a casa, las doradas, las lubinas, y los pescados saltaban cuando los freía en las sartenes. Me reía muchísimo y aún puedo ver su mirada. Mi abuelo Miguel cogía la Enciclopedia de la Naturaleza que tenía en casa, y me enseñaba los búhos, los halcones y las águilas. Cuando ese agosto fuimos al Coto de Doñana pude ver lo que me explicó en Madrid de la Enciclopedia. Me hizo mucha ilusión. Sobre todo me gustaron los flamencos.

Si os apetece ir a Huelva a pasar el verano, os recomiendo Punta Umbría, con playa preciosa, y marcha por la noche (el 3:30, la Agripina...) y siempre podeis visitar El Portil y su playa. De visita obligada son Isla Canela e Isla Cristina. Isla Canela es una zona un poco más cara, pero las playas son de arena fina de ese color que da nombre a la localidad.

Si os adentrais en la Sierra de Huelva conocereis pueblecitos preciosos, donde podeis degustar la carne de la zona. En las playas el pescaíto (chocos, chopitos, huevas...) y en la Sierra, la carne.

La visita al Coto de Doñana, declarado Parque Natural, es imprescindible. El viaje en jeep es inolvidable. Los alérgicos abstenerse de la visita!! O consultar un médico antes de ir. El lince ibérico, los flamencos, la albahaca, la lavanda, las dunas... Ecología cien por cien.

Y volviendo a mi niñez, recuerdo que en el primer viaje que hicimos al Coto que compramos camisetas con motivos que aludían al Parque Nacional. Elegí la de los flamencos, el actual doctor eligió el lince, y a la pequeñita Susana le regalaron la de la lavanda (era rosa, allí estuvo enfundada Susi con sus ricitos rubios todas las vacaciones).

No os olvideis tampoco de ver el punto de partida de Colón hacia las Américas: Palos de Moguer. Os encontrareis reproducciones de la Pinta, la Niña y la Santa María, además de rutas explicativas realizadas por guías expertos en la zona y en los viajes al otro lado del charco que se hicieron en los siglos XV y XVI.

Os animo a visitarlo, y a que tengais recuerdos tan maravillosos como los míos. Lo de los mosquitos... es pura ficción.

Lunes, 7 de junio de 2004

Muchas gracias por los comentarios que vais haciendo en el blog, y que me dan ánimos para seguir escribiendo sobre lo que más me gusta. Ya que adoro los sitios en los que arte y naturaleza están estrechamente enlazados, hablaré un poquito sobre un lugar que conozco perfectamente desde que era una niña. Los que vivís en Madrid no teneis excusa para ir a visitarlo.

El Monasterio de El Escorial se encuentra en la Sierra de Madrid, a muy pocos kilómetros de la capital (unos 60), y es uno de los mejores y más bellos exponentes de la arquitectura renacentista española. Se encuentra en la bella villa de San Lorenzo de El Escorial, y se puede ir allí en tren o en autobús. Si vais en tren, debeis coger un autobús que os lleve a San Lorenzo, en la misma estación. Los autobuses salen de la estación de Moncloa directos allí.

La visita que os recomiendo es en primer lugar el Monasterio por la mañana, donde vais a admirar la magistral obra arquitectónica mandada construir por Felipe II conmemorando la Batalla de San Quintín. Admirad también la forma del severo edificio, de estilo herreriano, realizado por Juan de Herrera, en forma de parrilla, en homenaje al Santo Patrono del lugar, San Lorenzo, que fue martirizado en una parrilla. Su fiesta se celebra el 10 de agosto (que por cierto, es también mi cumpleaños!). Dentro ya, tendreis la suerte de que la visita sea guiada. Los guías son estupendos, y tengo que decir, que si os toca mi amiga Consuelo, os gustará el doble.

Tras el recorrido por el Monasterio y la Basílica (maravillosas resultan las pinturas de los manieristas italianos venidos a España), seguro que el hambre acecha. Recomiendo bocatas para todos, que en la Casita del Príncipe sabrán de maravilla. Y propongo un descanso allí, entre los árboles. Si el tiempo no lo permite, hay un restaurante magnífico, La Genara, de sobra conocido, que hará las delicias de los más exquisitos paladares.

Y después, y si no es lunes, porque los lunes cierra, se puede visitar la Casita del Príncipe, y sus estupendos jardines y paseos escondidos. Dentro podemos contemplar las estancias reales fabulosamente conservadas, tapices, relojes, etc.

Para finalizar, os propongo bajar al pueblo de El Escorial, continuando el camino de la Casita del Príncipe, y tomar allí un refresco o un café (os recomiendo Pancorbo) antes de emprender el viaje de vuelta a vuestra ciudad de origen.

Espero que os guste!

Domingo, 30 de mayo de 2004

Qué bien, me siento bien porque alguien ha leido mi blog y ha dejado un comentario!!! Dios, tendría que estar de lo más aburrido!! No, muchas gracias. Ya que veo que los temas de viajes interesan, voy a recomendaros otra ruta diferente, pero igual de interesante que la anterior. Es la visita a Rascafría, al Monasterio del Paular, en la Sierra de Madrid. Yo he tenido la suerte de visitarlo y es maravilloso. El único inconveniente para visitarlo ahora es que están restaurando la iglesia y la capilla principal, así que os recomiendo posponer la visita un par de meses hasta que finalicen las obras.

Sin duda, de gran riqueza es el Claustro Principal, donde se hallaban las antiguas celdas de los monjes, de estilo gótico, del siglo XIV, donde se puede apreciar en las bóvedas un apunte de lo que será en el siglo XV el estilo gótico flamígero. El jardín del claustro es maravilloso, algo descuidado, le da ese aire de misterio y romanticismo que suelen tener este tipo de monasterios. Aún más cuando el monje que guía la visita os comenta que realmente ese jardín que estais pisando es un cementerio que alberga los cuerpos de los frailes cartujos que han muerto allí. La Capilla privada de los monjes, representantiva del Barroco español se encuentra en obras, pero siempre merecerá la pena mirarla para no olvidar el significado del término "barroco" en todas sus acepciones.

A la hora de comer, si os gusta el cordero asado o el cochinillo, lo tengo muy claro, pasaros por el Asador Trastámara, dentro del complejo del Monasterio. Podreis saborear las mejores piezas en este restaurante.

Además del Monasterio del Paular, que pertenece ahora a la Orden Benedictina, es reseñable todo el paisaje del Valle del Lozoya, que hará las delicias de los admiradores paisajistas. Recomendable ir en primavera o verano, ya que en invierno la nieve impide el paso por el puerto.

Y si os queda algo de tiempo, y para bajar la comida, acercaros a Pedraza, en Castilla y León, pero a muy pocos kilómetros del Paular, y admirad su Plaza Mayor, sus calles típicas, y todos los escudos heráldicos de las nobles familias que habitaron allí.

Espero escribir más a menudo (y que me leais más a menudo) ya que me encanta. Un saludo a todos, buenas noches...

Domingo, 18 de abril de 2004

Tras un breve paréntesis debido a una blog-crisis, me vuelvo a poner en contacto con todos los que me quieran leer.

Hoy haré una sugerencia para los que quieran escapar del mundanal ruido de la ciudad y quieran, sin salir del país, dar un homenaje a sus sentidos y a sus pulmones. Mi recomendación es que os acerqueis al Monasterio de Piedra, en la provincia de Zaragoza y disfruteis de su maravilloso parque natural. En él está establecido un recorrido de alrededor de dos horas de duración caminando. Se puede contemplar vegetación y árboles de la zona (arce, pino), así como sus numerosas cascadas, que son la atracción principal con la que cuenta el parque por su belleza y tamaño.

La más espectacular es la llamada "Cola de caballo" a la que se accede a través de una gruta de subida y otra de bajada. Además, se puede contemplar al final del recorrido diversos paisajes acuáticos que harán las delicias de cualquier cámara fotográfica. El recorrido del parque finaliza con la visita a la piscifactoría, donde nadan especies típicas como el barbo o la trucha. Y se completa con el centro de interpretación, donde a través de medios interactivos exponen la variedad del ecosistema local y proyectan una película del mismo tema.

Para comer, siempre se puede hacer en el mismo Monasterio de Piedra, con un menú del día o a la carta, con platos especiales de la zona (recomiendo el Pastel Prior). O en las asequibles cafeterías y snack-bar en los que se pueden encargar platos combinados o también menú del día.

Espero que encontreis el hueco. Buenas noches...

Sábado, 3 de abril de 2004

Me he prometido a mí misma ser bastante más escueta en mis comentarios. Creo que ayer se me fueron los dedos escribiendo sobre El amante... y seguro que así nadie me va a leer!

Preferiría que lloviera todo el tiempo, o que la transición a la primavera no fuera de este modo, ya que el sufrimiento que se padece normalmente en esta estación suele ser realmente insoportable para mí. De todas maneras, hoy es un día extraño.

Para las vacaciones de Semana Santa que ya se avecinan, os hago la sugerencia de un viaje que hice yo misma el fin de semana pasado. El destino final es Monforte de Lemos, en Lugo. Un rincón precioso en el norte de España que atesora toda la belleza de la Edad Media junto con los más hermosos paisajes de la naturaleza gallega. La estancia más idílica la encontrarás en el Parador de Monforte de Lemos****, antiguo monasterio benedictino medieval, que consta de un viejo convento (aquí se ubican las habitaciones, restaurante, cafetería, recepción, gimnasio, jacuzzi...), una Iglesia románica que sólo puede ser visitada en los horarios de misa los sábados y los domingos (18:00 h) y un Palacio Ducal que perteneció a los Condes de Lemos.

Las actividades que se pueden realizar son muy variadas, casi todas ellas propiciadas por el maravilloso entorno: natación, senderismo, piragüismo... Para los que deseen conocer algo más acerca del lugar, su arte, costumbres, historia, urbanismo, tradiciones y leyendas, no dudeis en preguntar en el hotel por las visitas guiadas. En ellas, la simpática Noelia os explicará cada uno de los rincones del pueblo, desde el barrio judío hasta la Torre del Homenaje, la más alta de Galicia, que se erige a una altura de 30 metros.

Lo dicho, os deseo un buen fin de semana, y unas buenas noches...