Ravenna, la ciudad imperial

No lo suele saber mucha gente, pero después de Roma, Ravenna es la segunda provincia más grande de toda Italia. Capital del Imperio Cristiano de Occidente durante los primeros siglos de la cristiandad, con la llegada de los bárbaros, muchos monumentos fueron destruidos. Exceptuando los mosaicos. Eran tan bellos, y sus teselas (material con el que se realizan los mosaicos) eran de esmalte y oro, que no pudieron destruirlos, aún siendo para ellos prohibidos por su religión. Vivirá en el siglo V su expansión y su edad de oro.
Actualmente nos encontramos con muchísimos monumentos que se pueden contemplar. Por ejemplo, la Iglesia de San Vitale, ante la que se puede encontrar uno extasiado más de una hora mirando los mosaicos, que representan alegorías de la Iglesia, así como del poder del Emperador. Allí están representados Teodora y Justiniano con sus séquitos reales. San Apolinar el Nuevo y San Apolinar en Classe (un pueblecito de la provincia, a unos diez kilómetros de Ravenna) son visitas obligadas. Además de, por supuesto, en el centro de la ciudad, y al lado de San Vitale, se debe acceder, sin duda al Mausoleo de la Emperatriz Gala Placidia. Donde se pasa de la oscuridad a la luz. Las teselas de oro relucen con todo su esplendor. Representaciones del Buen Pastor, de las palomas bebiendo del agua de la vida...
Y en otro estilo, pero también allí, podeis acercaros a la tumba de Dante, preciosísima, en mármol y piedra, con inscripciones dedicadas al humanista y frases cumbre de sus obras. Siempre llena de flores. Porque Dante murió allí y allí siempre se le recuerda de un modo u otro. Una curiosidad: Lord Byron se enamoró de Ravenna y estuvo viviendo allí durante mucho tiempo. Se puede visitar la casa donde habitó y hay un monumento dedicado.
Sitios para ir de compras, muchísimos: desde los más caros (Armani, Furla, Prada...), hasta Zara y Calzedonia. Para comer, típicas son la piadina (pan especial, mmmmmmmmmmmmmmmm), los crescione (piadinas rellenas de cualquier embutido de la región, quesos, etc), y la pasta! Destacan en la Emilia-Romagna los tortelli (rellenos de espinacas), y los strozzapretti, que tienen historia, ya que esta pasta se denomina así debido a que la región era radicalmente opuesta al régimen papal. Es por ello, que en el siglo XVI se degollaron curas y se opusieron a la centralización religiosa católica. Por ello, strozzapretti, significa, literalmente, ahoga-curas. Están buenísimos con salsa de tomate y atún. Sitios que os recomiendo: la Taverna de San Romualdo, y el Melarancio.
Para salir: por supuesto, Marina di Ravenna, donde las tiendas están abiertas hasta las dos de la madrugada y se pueden encontrar prendas de Fornarina, Miss Sixty y Replay a mitad de precio (esto para las fashion victims). Y para ver vips, acercarse a Milano Maritima, a una hora de allí más o menos, en coche.
Os contaría mil cosas más de esta región de la que estoy enamorada, seguro que otro día. Por cierto, ayer terminé ya "Árboles en invierno" de Sylvia Plath. Colgaré la reseña mañana. Un beso para todos!
2 comentarios
Petazeta -
Pd: t habrás desahogao condená!!
F -