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ALMU THE STRANGE GIRL

Domingo, 18 de abril de 2004

Tras un breve paréntesis debido a una blog-crisis, me vuelvo a poner en contacto con todos los que me quieran leer.

Hoy haré una sugerencia para los que quieran escapar del mundanal ruido de la ciudad y quieran, sin salir del país, dar un homenaje a sus sentidos y a sus pulmones. Mi recomendación es que os acerqueis al Monasterio de Piedra, en la provincia de Zaragoza y disfruteis de su maravilloso parque natural. En él está establecido un recorrido de alrededor de dos horas de duración caminando. Se puede contemplar vegetación y árboles de la zona (arce, pino), así como sus numerosas cascadas, que son la atracción principal con la que cuenta el parque por su belleza y tamaño.

La más espectacular es la llamada "Cola de caballo" a la que se accede a través de una gruta de subida y otra de bajada. Además, se puede contemplar al final del recorrido diversos paisajes acuáticos que harán las delicias de cualquier cámara fotográfica. El recorrido del parque finaliza con la visita a la piscifactoría, donde nadan especies típicas como el barbo o la trucha. Y se completa con el centro de interpretación, donde a través de medios interactivos exponen la variedad del ecosistema local y proyectan una película del mismo tema.

Para comer, siempre se puede hacer en el mismo Monasterio de Piedra, con un menú del día o a la carta, con platos especiales de la zona (recomiendo el Pastel Prior). O en las asequibles cafeterías y snack-bar en los que se pueden encargar platos combinados o también menú del día.

Espero que encontreis el hueco. Buenas noches...

2 comentarios

torpin -

A mi la verdad, me daría igual ir a cualquier sitio distinto de ese nuevo centro penitenciario llamado biblioteca. Un saludo, si pudiera haría la escapada ya mismo.

Mosaico -

Yo tb estuve en Monasterio de Piedra, y me gustò mucho. Me encanta perderme a veces en medio de la naturaleza, escuchar a sus ruidos y llenarme los ojos con sus colores. Y ese sitio es ideal, ad+ el sonido del agua es muy relajante. Y el paseito, genial. Besos