
Lo único bueno del día ha sido que he visto a Javier Bardem desde el autobús. Llevaba una camiseta negra, auriculares, e iba cantando por la calle Fernando VI. Sin gafas de sol, sin gorra, era perfectamente reconocible. Y le he divisado desde mi tristeza, y por un momento ambos mundos (el de las estrellas que caminan por la calle como si fueran personas normales y el de los estrellados, como yo) se han juntado en el mismo. En la calle Fernando VI, subida en el autobús 37.
3 comentarios
monica -
FLangdon -
:-)))))))
Patch -