Hoy tengo un día gris

Duermo en la misma cama que cuando tenía doce años, y como la misma comida. Sólo he estudiado un poco y tengo un título en la mano. No me diferencio del resto de las personas por nada en especial. Desde los barrotes de mi balcón veo el mismo árbol desde hace 16 años, le veo desnudo, vestido, temblando, secándose, llamando a mi ventana... y me pone triste.
Hay días en que, por mucho que hagas, casi nada se puede hacer para que cambie. Sólo hay que esperar a otro día, de color rosa, para que todo sea diferente. Una sucesión de días rosas y grises. Para terminar, además, hoy tengo un funeral.
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