A vueltas con las mariposas

La segunda ha sido la más rápida. Era bicolor, apenas he percibido el blanco y negro de sus alas. Tenía un revoloteo irregular, como de inquietud. Ha tratado de posarse en mi ojo derecho y arrancármelo, pero como no podía, sólo me ha escupido un poco y se ha marchado después.
La tercera mariposa era blanca. Me había puesto de pie para darme un baño, y la he visto elevarse por el cielo y fundirse en azul. Decidí imitar su ejemplo y zambullirme en la piscina.
He pasado una tarde tranquila, estaba llena de luz. Por la compañía, y por tanto sol. Tumbada en la toalla, sintiendo el calor en la piel, he tocado la felicidad, estaba envuelta en uno de esos instantes en los que puedes sentir que todo está en orden, que todo es perfecto. Un momento en el que no tienes que hacer nada, ni hablar, ni trabajar, ni preocuparte, ni pensar. Tan sólo tienes que estar allí, permanecer ahí, y disfrutarlo...
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Reno -