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ALMU THE STRANGE GIRL

Confesiones en la peluquería

Confesiones en la peluquería Esta mañana he ido a la peluquería para sanearme las puntas, y ya de paso, pues aprovechar un poco el tiempo que tengo ahora libre. La verdad es que no me gusta mucho ir a la peluquería porque: me hacen daño, me queman el cuero cabelludo, lleva demasiado tiempo (echas toda la mañana o toda la tarde). Y lo que más odio: cuando las peluqueras/os hablan sin parar y te preguntan cosas que no te apetece contestar. ¿Y qué tal está tu novio? ¿Se adapta bien? Siempre lo mismo, mes tras mes. ¿Y tu madre y tu hermana? ¿Y el trabajo qué tal? Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!! ¡¡¡¡Quiero leer la revista un rato!!!! Y además, te ves obligada a escuchar conversaciones que no te apetece escuchar del resto de las clientas, así como a tragarte el humo de su cigarrillo que se pega en tu pelo recién limpio.

Hoy había una señora de 87 años muy preocupada por "la salud del presentador de TVE Carlos Lozano tras su aparatoso accidente automovilístico". Ha preguntado tres veces a la peluquera y al resto de clientas si sabíamos cómo se encontraba, si ponía en alguna de las revistas que estábamos leyendo algún detalle más sobre su estado de salud. Hasta que no ha visto una foto suya saliendo por su propio pie del auto no se ha tranquilizado.

He salido con la cabeza como un bombo. Por el secador, por el resto de secadores, por los tirones de pelo, por las voces de la anciana, por las preguntas, porque te llevan de un lado para otro (que si al lavabo, que si ahora el baño nutritivo, el secador de mano, el secador de pie...). Y el dolor de cabeza me ha durado casi todo el día.

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