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ALMU THE STRANGE GIRL

This is my world

En boca cerrada no entran moscas

En boca cerrada no entran moscas Eso es lo que hay que hacer. Por muy buenas ideas que tengáis, no las expreséis. Si os surge una iniciativa, guardáosla y llevadla a cabo por vuestra cuenta. Si algún compañero os pregunta, no sabéis nada. Si quereis subsistir en el mundo laboral: haceos los tontos.

Porque yo ayer la cagué, y tuve una buena idea. Estupendo, lo comentaré a ver si me la puede chafar alguien. ¿Hay alguien ahí para chafar la ideaaaaa??? Por supuesto, siempre hay alguien, que suele ser el mismo de siempre, dispuesto a ello con alegría. Además, pues si no tienes trabajo, ahora trabaja gratis más.

Muy bien, día maligno de mobbing. Mañana os contaré más.

La risa floja

La risa floja No puedo evitarlo. Hay veces que te da la risa floja. Te da y punto. Y no puedes detenerla. Está ahí, implacable, acechando en cualquier instante, esperando el momento más (in)oportuno para aparecer y explotar con su tremenda fuerza. Llevo un día de risa floja. Esta mañana han pasado por mi cabecita loca millones de cosas de esas que te hacen desternillarte por dentro, cosas absurdas que luego cuando las piensas ni siquiera te hacen gracia, pero que cuando está ella (la risa floja) por medio te puede pasar de todo.

Me ha sucedido hoy algo horrible en la fundación. Estábamos en una reunión con el director del seminario de arte y el gerente, una reunión importante a la que he asistido de florero, y ha llegado ella (la risa), y ha tomado la forma de "Marisol rumbo a Río", película española nostálgica y facilona donde las haya. Todo ello debido a mis ganas de evasión. Pensaba dónde podría ir, y me dije, "pues a Río de Janeiro", y luego pensé "como Marisol". Y de aquí a la locura hay un paso.

Cuando acaba la risa floja te sientes bien, parece que has adelgazado un par de kilos, pero también te sientes bobo y gilipollas. Son las cosas que tiene mi mente disociada, que mezclo a Marisol con direcciones IP y sale un cocktail molotov.

La ciudad donde siempre es verano (sería más feliz si viniese el otoño)

La ciudad donde siempre es verano (sería más feliz si viniese el otoño) O eso parece, ¡coño! Ya basta de tener que ir en camiseta, con sandalias, con chaqueta por la mañana y sin mangas al mediodía, de asarnos y poner el aire acondicionado, o de repente tener fresquillo y cerrar las ventanas. Esto es un claro manifiesto al otoño para que venga ya de una puñetera vez.

Quiero ponerme el abrigo, y debajo una chaqueta, llevar la nariz roja por el frío, que salga humo de mi boca, ilusionarme con la proximidad de la Navidad (aunque mi amiga Mónica sea como el espíritu de las Navidades futuras), quiero pasear por la Calle Mayor y que huela a castañas asadas y a churro, levantarme por la mañana y notar que hace frío...

Esto es intolerable. Basta ya, quiero una indemnización por el tiempo perdido del otoño, porque teóricamente debería haber comenzado el 21 de septiembre, y hace calor como en julio. No puede ser, todos los factores se ponen en mi contra. Además, hoy ha habido un pequeño intento de que funcionara la página web donde trabajo, pero sólo ha sido eso, un pequeño intento.

Las rubias de Hitchcock

Las rubias de Hitchcock Ayer leí un reportaje en el suplemento dominical del ABC que hablaba del ideal femenino del director de cine Alfred Hitchcock. Las actrices que elegía para sus películas seguían un estereotipo muy definido: todas ellas eran rubias, altas, poseían una elegancia natural y tenían un aire gélido en la expresión. Hitchcock estaba obsesionado con las mujeres de cabellos amarillos, llegó a decir que era con las únicas que podía tener sexo. Despreciaba a actrices y mujeres como Brigitte Bardot y Sophia Loren, que según él llevaban "la palabra sexo escrito en la frente".

He de señalar de estas rubias actrices que adoro el estilo que impusieron en su época. Janet Leigh (que ha fallecido hoy) en "Psicosis", Tippi Heddren en "Los pájaros" (la reina de los guantes), Kim Novak en "Vértigo" (¿alguien puede olvidar su precioso abriguito invernal?), y la siempre espectacular Grace Kelly en "Atrapa a un ladrón" (a nadie le quedaban las joyas en el cuello mejor que a ella). Todas tenían pinta de secretarias, pero de las de antes. Vestidas de Givenchy y de Oscar de la Renta. ¿Qué secretaria de ahora puede permitirse una blusa de Givenchy?

Ayyyyy, quiero ser una de ellas...

Cumple de Marta

Cumple de Marta El fin de semana ya se acaba hoy. Como os comenté, ayer estuve en un cumple y lo pasé genial. A algunos hace tiempo que no les veía (Joao y Carlos), otros andaban desaparecidos (Goyo), y el resto, volvimos a encontrarnos. Lo mejor de la velada: la comida que hicieron Marta y Carmen, el pase de modelos de Marta con los regalos y el pedo que se cogió Miriam. Lo peor: que duró poco. A destacar: el genial Salsa Rosa improvisado que protagonizamos y que recordaremos ya que... ¡tenemos vídeo! El próximo cumple es el de Mónica el 28 de este mes, así que... ¡vayan preparándose para otra!

Hoy se ha pasado rápido, me he levantado tarde porque no llegué muy pronto, y he tenido un día vaguete y casero. Mañana tengo que ir a la agencia de trabajo temporal a llevar unas cosillas, y a ver qué trabajos tan geniales me proponen. Por lo demás, la semana se presenta más o menos igual que la anterior. El frío sigue sin venir, el calor continúa, y los números de la tarjeta bajan y bajan, y bajan...

Ánimos con la semana, chicos, que mañana es lunes!

Atraco en el Día

Atraco en el Día Ha sido lo más emocionante del día (%Día). F y yo hemos sido testigos presenciales de un robo y atraco. Dos hombres intentaron robar en el supermercado y dos cajeras sudamericanas (grandes heroínas nacionales) han impedido el delito. Ha sido como en la tele: gritos de mujer, los ladrones intentan salir con las bolsas y mochilas repletas de productos y dinero, y las cajeras se cuelgan de sus piernas y sus brazos cual sanguijuelas. Una rompe la mochila de uno de ellos y todos los objetos substraídos caen al suelo del super. El otro se acojona e intenta escapar, pero un señor que venía desde fuera le empuja para dentro y se le caen las bolsas. Ambos salen corriendo, una señora llama a la policía... Y mientras todo esto sucede, yo me quedo detrás de fede, con una mano en su brazo, en la otra una caja de merluza congelada, y la boca abierta.

Por lo demás, ha sido una tarde tranquila, compras para la casa de F, y después paseo por la calle Fuencarral mirando escaparates. Ahora me voy al cumple, ya os contaré mañana!

El Club de los Imposibles

El Club de los Imposibles Y es que no tengo remedio. Soy una adicta a las películas que me hacen llorar. Sé de sobra cuáles son y en qué momentos no debo verlas bajo tajante mandato, debido a consecuencias tales como inundaciones oculares, estado de ánimo marcadamente sensible, etc. Para mi desgracia, ponían en el canal TCM del Digital la película "Doctor Zhivago", y hala, a verla!! Así que pañuelo en mano casi toda la proyección. Pero una cosa nueva que hasta hoy no había pensado porque hacía mucho que no la veía es en cómo desaparecen las vidas en la guerra y cómo de ellas no perdura nada. Antes y ahora.

Por enésima vez he vuelto a caer en brazos de Omar Shariff, me he emocionado con Julie Christie, y he llorado con la melodía de Lara.

Doy mi caso por perdido, soy una Imposible. Por más que me propongo no ver estas pelis en épocas sentimentales, ayyy... la tentación puede conmigo.

Bueno, bueno, ya es fin de semana, y toca pasarlo bien, aunque la semana haya sido penosa. Es un consejo que os doy a todos. El weekend pone a todo el mundo de buen humor. Hoy toca cenita y una copilla, y mañana es el cumple de Marta (Cumpleaños feliiiiiiiiz, cumpleaños feeeeeeeelizzzzz, te deseamos Martaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, cumpleañosss felizzzzzzzz!!!!), con un mensaje muy especial el día de tu aniversario: aunque no cantes la rumbera ni imites a Chenoa mañana te queremos igual, pero si no haces la ensalada del año pasado... Jajajajaja!!! No importa, un besote a todos, hasta mañana.

P.D. (qué fashion era Julie Christie).

Confesiones en la peluquería

Confesiones en la peluquería Esta mañana he ido a la peluquería para sanearme las puntas, y ya de paso, pues aprovechar un poco el tiempo que tengo ahora libre. La verdad es que no me gusta mucho ir a la peluquería porque: me hacen daño, me queman el cuero cabelludo, lleva demasiado tiempo (echas toda la mañana o toda la tarde). Y lo que más odio: cuando las peluqueras/os hablan sin parar y te preguntan cosas que no te apetece contestar. ¿Y qué tal está tu novio? ¿Se adapta bien? Siempre lo mismo, mes tras mes. ¿Y tu madre y tu hermana? ¿Y el trabajo qué tal? Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!! ¡¡¡¡Quiero leer la revista un rato!!!! Y además, te ves obligada a escuchar conversaciones que no te apetece escuchar del resto de las clientas, así como a tragarte el humo de su cigarrillo que se pega en tu pelo recién limpio.

Hoy había una señora de 87 años muy preocupada por "la salud del presentador de TVE Carlos Lozano tras su aparatoso accidente automovilístico". Ha preguntado tres veces a la peluquera y al resto de clientas si sabíamos cómo se encontraba, si ponía en alguna de las revistas que estábamos leyendo algún detalle más sobre su estado de salud. Hasta que no ha visto una foto suya saliendo por su propio pie del auto no se ha tranquilizado.

He salido con la cabeza como un bombo. Por el secador, por el resto de secadores, por los tirones de pelo, por las voces de la anciana, por las preguntas, porque te llevan de un lado para otro (que si al lavabo, que si ahora el baño nutritivo, el secador de mano, el secador de pie...). Y el dolor de cabeza me ha durado casi todo el día.

La vida del jubilado

La vida del jubilado En mi extraño devenir actual, esta mañana he ido a hacer la matrícula al Instituto Italiano a la Calle Mayor. En la parada del bus me he encontrado con mi abuelo, que iba a hacer unos recados a Sol. Así que, hemos proseguido el viaje juntos. Cuando hemos llegado a nuestra parada le he acompañado a hacer esas "gestiones" que consistían en ir a cambiar un décimo de lotería. Me ha recordado a cuando era pequeña. Cuando iba con él a hacer esas cosas tan simples en las que se te iba toda la mañana. El tiempo ha pasado extraño y delicioso, ha retrocedido quince años bajo el sol de septiembre.

Luego he sido yo la que le he llevado a hacer mis gestiones. Me ha acompañado al Instituto y he hecho la matrícula. Le he enseñado la librería y la cafetería. Hemos tomado un aperitivo y le he presentado a Vasco, el dueño de la cafetería, italiano, y mi abuelo le ha contado algo que seguro que él no sabía (y yo tampoco). Nos ha llevado hasta el año 41, Segunda Guerra Mundial. La zapatería de mi abuelo llevaba zapatos y zapatillas que le encargaba el Instituto Italiano para su país que estaba en guerra,porque decían que era el mejor calzado. Mi abuelo las dejaba al responsable y le firmaban la factura. Vasco estaba encantado con mi abuelo porque lleva mucho tiempo trabajando allí y nadie le había contado algo parecido. También le dijo que gran parte del edificio estaba derruido y luego se reconstruyó, etcétera. Cuando salimos de allí yo estaba muy orgullosa de mi abuelo (aún más si cabe).

Esta parte era la más emotiva. La más graciosa es que se me había olvidado que mi abuelo tiene pequeñas manías, sí, esas manías que tienen todas las personas mayores. Para empezar, mi abuelo nunca coge propaganda a la gente de la calle ni aunque se la pongan en las patillas de las gafas (cree que es "droga de esa"), y si es un extranjero ya ni te cuento. Otra manía que tiene, y que recuerdo desde pequeña, era que te pregunta cuatro veces antes de que venga el autobús si tienes billete ("pues sácalo que no te va a dar tiempo"), mucho antes de que se pueda ver el bus que viene (¿a qué no me va a dar tiempo?), en fin. Otra manía es que siempre tengo que ir de su brazo, pero esa manía me encanta...

Buenas noches

Cáspita, si no pasa nada!! (Luna llena)

Cáspita, si no pasa nada!! (Luna llena) Por fin día tranquilo. Alma sosegada. Estado de ánimo reposado. ¿Qué debes hacer cuando algo va mal? Centrarte en lo que va bien. Y no pensar en más.

De hecho, hoy he estado un poco idiotizada por la televisión. Ha sido la primera vez que he visto "Los 80". Pero creo que era demasiado pequeña para ahora hacer un ejercicio de memoria, o vivía en otra dimensión. De lo poco que me acuerdo de esa época es de Barrio Sésamo (aunque suene a tópico), del Thriller de Michael Jackson, del Cineclub, de ir al colegio, y de que teníamos la mitad de las cosas que tenemos ahora. Es decir, he nacido en el 78 y los ochenta los pasé en la innopia. Es decir, que pertenezco a los 90. Así que esperaré a que salga una de los noventa, porque "Cuéntame" no lo viví y con "Los 80" parece que era demasiado cría. Seguro que me acordaría de más, vamos que hasta se podría llamar la serie "La quinta marcha", y las tramas versarían sobre la ruta del bacalao, habría música de Chimo Bayo y Paco Pil, en las teles aparecería la Cadena Amiga y Emilio Aragón con Vip Noche, el muñeco ese de "Hugo es la estrella", y veremos los primeros pinitos de Penélope Cruz y Jesús Vázquez, con las cejas sin depilar la una, y sin pluma el otro. La verdad es que no me siento muy identificada con esta generación tampoco. ¡¡Dios mío!! ¡¡¡¡No pertenezco a ninguna generación!!!!

Que no cunda el pánico, mañana lo pensaré. O igual no.

Bardem y mis problemas

Bardem y mis problemas Lo único bueno del día ha sido que he visto a Javier Bardem desde el autobús. Llevaba una camiseta negra, auriculares, e iba cantando por la calle Fernando VI. Sin gafas de sol, sin gorra, era perfectamente reconocible. Y le he divisado desde mi tristeza, y por un momento ambos mundos (el de las estrellas que caminan por la calle como si fueran personas normales y el de los estrellados, como yo) se han juntado en el mismo. En la calle Fernando VI, subida en el autobús 37.

Finales de septiembre

Finales de septiembre Parece que ya está llegando el otoño. Por las noches hace frío. Yo estoy contenta, no me gusta el calor. El fin de semana se ha pasado volando, como todos, ya sólo me queda la tarde del domingo, es decir, esta tarde. El viernes ya os comenté que no tenía un buen día, así que lo mejor que se puede hacer en esos casos es hacer cosas que te apetezcan. Una cenita y un paseo, y a dormir hasta que el cuerpo pida abrir los ojos.

Ayer fui con F al Real Jardín Botánico, aquí en Madrid. Os he dejado la reseña abajo para que sepáis un poco de qué va la cosa. Es un tesoro, de verdad, un sitio romántico y cuidadísimo. Se pasan dos horas muy rápidamente. Luego fuimos al cine a ver La Terminal, la última de Spielberg, y la verdad que a mí Tom Hanks no me gusta absolutamente nada, pero La Terminal es una película que se pasa rápido, que tiene un ritmo cómico muy acentuado, que alterna con otros momentos más dramáticos. Por cierto, Catherine Z Jones está guapísima, muy delgada, y en lo más alto de su carrera.

Después cenamos comida japonesa en Nagoya, cerca del metro Bilbao, y luego fuimos a Sol, a la Calle Echegaray. Allí hay un pub que se llama "La interrogación", con buena música muy ochentera y muchíiiiisima gente. Nos esperaban David y Vanessa para tomar unas cervezas. Luego regresamos al barrio, a los sitios de siempre, con Mónica, Iván, Ñito y Marisol. El Cien por Cien a tope, así que fuimos al Frequency, musiquita española de toda la vida, aunque con muchas repeticiones. Y hala!, a casita que ya cierran los bares a las 3:30.

Hoy me he levantado tarde, así que tengo un hambre canina. Pues lo dicho, ¡que me voy a comer! ¡¡¡Ánimo con la semana a todos!!!

Jane y yo (o el día que me di cuenta que debía hacer ejercicio)

Jane y yo (o el día que me di cuenta que debía hacer ejercicio) Fue bastante temprano. Es cuando a los trece años a tu amiga le quedan muy bien esos vaqueros tan ajustaditos y tú bailas en unos dos tallas mayores porque son más cómodos. Pero ¡no te quedan igual que a ella! Llegaron los primeros intentos, y uno de ellos es este vídeo de Jane Fonda, "Lean routine, adelgaza con Jane Fonda". Muy fuerte, ¿verdad? Me acuerdo que lo ponía todas las mañanas (aunque creo que con todas me refiero tan solo a una semana y media) y hacía los ejercicios. Los primeros eran muy fáciles, pero a los 15 minutos empezaba lo fuerte y yo le daba al FFWW hasta que empezaban los ejercicios de relajación. Tiempo estimado de ejercicio: 20 minutos. Duración: una semana y media. Grado de productividad: 0%.

Este fue mi primer intento voluntario de hacer ejercicio. Los otros eran obligados por el Colegio. Odiaba las clases de gimnasia y el profesor me odiaba a mí por no hacer nada. Me escaqueaba de todos los ejercicios, contestaba al profesor, me reía en las clases, todo menos mover los músculos.

Cuando acabé el colegio, me apunté a aerobic. Resultado: un cartílago flotante lesionado. Otro intento fue el tai-chi, pensando que podría ser mucho más relajante y nada agotador. Objetivos: incumplidos. Asistí con mi hermana a las clases y nos reímos más que hicimos la postura de acariciar al caballo. Luego vino la natación, animada por F, debido a sus múltiples beneficios: mejora la espalda, relaja, ayuda a desconectar, pierdes calorías... Nota final: suspenso. Cogí un costipado por llevar el pelo mojado por la calle en pleno marzo, además, del cansancio se me cerró la glotis en una clase y pensé que me iba a morir. Ahora estoy con el yoga, y parece que me va bien, quiero tocar madera, pero la mesa en la que estoy escribiendo es de acero.

Ayer por la noche me encontré con el vídeo de Jane Fonda, y lo puse. No me fijé en los ejercicios ni nada de eso. Es cachondísimo. Todos vestidos de los 80, con mallas de colores, medias de encaje y de rejilla, coletas a un lado... jajaja!!! Además, al principio pensaba que era un bicho raro por tener el vídeo, hasta que la semana pasada descubrí, que una persona muy allegada no es que tenga uno, sino que posee ¡dos! Supongo que cuando seamos mayores valdrán una fortuna...

No money, no problem

No money, no problem Mientras las altas esferas bailan al ritmo de su propia sinfonía, los más bajos estratos (osea, yo) bailamos en la oscuridad. He echado hoy varios curriculum y nada. Sin noticias de Gurb. Bueno, por lo menos mañana echo los papeles para el doctorado. A ver si me cogen.

La verdad es que toda esa gente que está ahí arriba, en los puestos más altos, no sería nada sin nosotros. Entonces, ¿por qué nos tratan así? ¿Por qué nos dejan como tontos delante de otra gente? ¿Por qué nos echan la mierda encima? ¿Por qué no se van a tomar todos por el culo?

Odio al administrador de mi trabajo.

Días de arte (y fútbol)

Días de arte (y fútbol) Domingo de excepción donde se mezcló la cultura, la diversión y el fútbol. Por la mañana estuve con F visitando el Museo Sorolla, que han renovado completamente, y que os recomiendo de forma imperativa! Se encuentra situado en la calle Martínez Campos, en pleno barrio de Chamberí. Es una casa palaciega del siglo XIX, donde vivió el artista con su mujer, Clotilde, y sus hijos, a caballo entre la capital de España y Valencia, tierra natal del pintor. El jardín tiene clasificadas todas las especies arbóreas, y posee una deliciosa alberca en el centro. La casa se compone de dos plantas. La primera formada por dos salas grandes, donde se expone la obra principal del autor, y el estudio donde pintaba Joaquín Sorolla, con obras expuestas y objetos personales conservados (abanicos, fotografías, recuerdos de familia...). Al final de las salas encontramos el comedor y el vestíbulo de acceso, maravillosamente restaurados. Por allí, y subiendo la escalera principal, podemos dirigirnos hacia el piso superior, donde se ubica la pequeña galería de pinturas. Cuatro salas con sus mejores exponentes pictóricos (quedé impresionada con "La siesta"). Y, terminada la visita, vuelta al jardincito y visita opcional a la Galería de Dibujos. Os animo a que vayais, los domingos es gratis y hay precios reducidos para estudiantes, mayores de 65 años y jóvenes menores de 25. Además, allí vimos a la genial actriz española Adriana Ozores, que tras esto, ha subido puntos.

Tras la cultura, fuimos a comer, y bajamos Castellana, llegando hasta Serrano. En una esquina encontramos una pizzería de nombre "Mamma Mia". Seria advertencia: ¡no vayais! Craso error al pedir pizza: pizza mohosa. Por lo menos nos salió la comida gratis. Tras ello, quedamos con Mónica, Iván, Marisol, Goyo, Marta, Rafa, Miriam, Rober, Víctor y Carmen (¡Dios mío! ¿se me olvida alguien?) para ver el partido Barcelona-Atleti. Las chicas a nuestra bola, porque la mayoría éramos del Madrid y nos dedicamos a charlar y marujear un poquillo en el pub.

Hoy es lunes, buaaaaaaa, y me he levantado temprano para ir al trabajo no pagado. Todavía no me han llamado de ningún sitio. Buaaaaaaaaaaaaa!!!!! Mañana os contaré a ver si hay alguna novedad (pagada).

Noche de viernes

Noche de viernes Una de las mejores cosas de la vida: quedar con los amigos después de un día horroroso, cuando todo el mundo está cansado. La conversación es relajada, vuelan tres litros de cerveza y sabes que al día siguiente no tienes nada que hacer y puedes dormir hasta tarde. Esta mañana me he levantado como nueva, descansada, y dispuesta a disfrutar del finde antes de que llegue el lunes.

Ahora estoy vagueando delante del ordenador, he comprado unas cuantas revistas y creo que me voy a dedicar al tumbing total el resto de la tarde. Algo que no necesite muuuucho esfuerzo...

Os deseo lo mismo...

De pulpos, ollas, canguros y demás atracciones de feria

De pulpos, ollas, canguros y demás atracciones de feria Esta mañana en el "trabajo" alguien ha propuesto una visita ("ya que no tenemos nada que hacer y son las fiestas de Guadalajara") a las ferias de esta ciudad. Se me ha erizado todo el vello de mi cuerpo. Mi experiencia con las atracciones de feria la verdad es que son nefastas desde que tenía seis años. El primer recuerdo que tengo de un cachibache de esos es de cuando tenía esa edad. Nanín, el vecino de mis abuelos (que tenía por entonces 13) me montó en el Siete Picos del Parque de Atracciones de Madrid con él y con su hermano (de siete años). De lo único que me acuerdo es de ver doble y divisar a mi madre cual hormiguita rubia saludándome con la mano mientras yo llevaba la cara arrasada en lágrimas.

Mi segunda experiencia fue aún peor. Tenía la edad del pavo, cuando vas con tu pandilla de amiguetes y con "el que te gusta", por ello hay que montar en todo, y cuanto más bestia mejor. Por aquel entonces, no había muchas atracciones tan heavies como las de ahora, y para nosotros el "Katapult" era "lo más". Consistía en una pequeña montaña rusa con el primer looping que habían hecho para una montaña rusa española. Mi amiga y yo nos sentamos en nuestro banquito de dos, nos pusieron el cinturón de seguridad y acto seguido se subió un indeciso detrás nuestro que decía continuamente, "ay, si no me tenía que haber subido, si yo me mareo...". Mi amiga le dijo que se bajara, que todavía estaba a tiempo. El hombre se había bloqueado. Cuando la cosa empezó a andar despacio, el hombre dijo que se quería bajar, y mi amiga le gritó riéndose "¡¡¡ya es tardeeeeeee!!! jajajajajjaja!!!" y el "Katapult" empezó a moverse arriba y abajo. De repente, en plena euforia noté que algo caliente recorría mi cuello. El resto es demasiado escatológico. El hombre se vengó de nosotras y vació el contenido de su estómago en nuestros cuellos. Al "que me gustaba" nunca le volví a gustar.

Y la última anécdota con los artilugios volantes no identificados ni homologados fue en Santiago de Compostela. Tras hacer el Camino de Santiago, para celebrar la llegada a la ciudad Xacobea subimos en el Pulpo, aparato de sobra conocido por los asiduos a las fiestas de pueblos. Nos montamos en el susodicho, que hace un recorrido circular de arriba a abajo en forma de montañas de atrás hacia delante y viceversa. Yo ya había montado en la Sierra, pero esto superó mis expectativas. Cuando llevábamos un par de minutos subidos en el Pulpo, con bastantes ribeiros en el cuerpo culpa del París-Dakar, la atracción comenzó a ir demasiado rápido, y el operario responsable que lo manejaba no dándose cuenta de nada preguntó por el micrófono: ¿quién quiere más cañaaaaaaaa? ¡venga, que grite el que quiera más cañaaaaaa!!!!! La atracción empezó a echar humo por la parte central y todo el mundo empezó a gritar desesperado y a levantar los brazos como posesos. Yo también. El operario (seguro que puesto de tripis hasta arriba de las fiestas gallegas) no se coscaba de nada, y seguía desgañitándose: ¡siiiiiii, levantad las manos, que os doy más marchaaaaaaa!!!!! Destino final: luces naranjas de ambulancia, risas histéricas a las dos horas y pánico total a la palabra "atracción".

Decidido. No pienso ir a Guadalajara.

Cosas que hacer en tu vida cuando estás muerto (del asco)

Cosas que hacer en tu vida cuando estás muerto (del asco) Hoy he decidido hacer un pequeño resumen de las cosas que me hacen sentir un poco mejor cuando voy a entrar en crisis y que debo recordarme a mí misma poner en práctica en tales circunstancias (quizás a vosotros también os sirvan):

a) Alquilar una peli y verla sea la hora que sea, a ser posible con dos bolsas de gusanitos de ketchup.

b) Ir al Corte Inglés a probarme perfumes y pintalabios.

c) Dormir después de una buena llantina. Siempre es muy relajante.

d) Poner a Nelly Furtado y Avril Lavigne a tope en el ordenador y ponerme a bailar, como hacemos todos cuando nadie nos ve, ¿que os creíais, que eráis los únicos? A veces me gusta coger una guitarra eléctrica a mis hermanos y fingir que soy una de ellas. Bueno, esto lo hacía hasta que una vez se me cayó una y creí que la había cascado.

e) Darme un baño con velas.

f) Jugar al Bubble Buster hasta que se me haga un callo en el dedo.

g) Y la mejor de todas: leer, leer, leer y leer. Mi afán por la lectura viene desde niña, si no me hubieran gustado tanto los libros y más los números, no hubiera estudiado letras, y ahora seguro que tendría un trabajo decente, fijo, bien pagado y con posibilidades de ascenso. Gracias mamá y abuelo por comprarme un cuento cada día desde los seis años, habeis contribuido a aumentar la cifra del paro en España.

Buenas noches a todos...

Pequeños placeres

Pequeños placeres Hoy he soñado que me perseguía un perro-oveja mientras subía una escalera. ¿Alguien sabe lo que significa? Realmente da igual. No va a cambiar mi vida el averiguarlo. Ahora que no tengo muchas cosas que hacer, puede que haga lo que me ha dicho Goyo de rodar una película estilo Almodóvar sobre mis experiencias laborales. Lo que es seguro es que me voy a reír.

Por lo demás, mi optimismo hoy brilla por su ausencia, pero no desespereis, élite selecta que me leeis, porque estoy preparando la reseña de una peli que he visto esta mañana y que me ha gustado bastante. Se llama "En la piscina" o "Swimming pool", y es francesa. Una pequeña perlita entre mucha porquería del videoclub. Por cierto, algo que me encanta (y será una tontería para variar) es ir al videoclub. Pero ir al videoclub físicamente, no enfrentarme con una máquina tragabilletes. Me gusta muchísimo pasear entre las estanterías y mirar los dvd's, sobre todo los de novedades, y pillar con ansia una peli que me apetece mucho ver, que está muy solicitada y que nadie se ha llevado. La cojo como si fuera un tesoro y la llevo a la caja para que me la cobren. Es una de esas pequeñas cosas que hacen la vida cotidiana más bonita, porque al fin y al cabo, la vida consiste en eso. Es la unión de los momentos bonitos que te suceden a lo largo del día. A mí no me pasan grandes cosas, pero la sucesión de muchas cosas agradables es lo que da la felicidad. Y lo malo no cuenta, al final se pasa. ¿O no?

Moraleja: me encantan los conjuntos de esta temporada de Marc Jacobs, pero como no me da ni para comprarme media manga de una de sus chaquetas, pues me compro una rebeca de Zara y voy tirando tan contenta. O cuando entras en una tienda de caramelos y te compras los caramelos Pez y te pones hasta arriba de glucosa porque te has comido tres paquetes sin darte cuenta en menos de media hora...

Día sabático

Día sabático Tras cientos de ofertas echadas a infinidad de empresas, hoy ha tocado día sabático porque no tengo entrevistas y tampoco me han llamado de ninguna. Así que, me he dedicado al ocio. He despertado a las 12:00 y me he hecho un bocadillo de Nocilla. ¡Viva la grasa! Después he puesto la tele (¡viva Hommer Simpson!) y... ¡¡¡venga a darle al mando a distancia!!! Arriba, abajo, la uno, la dos, el cotilleo, la moda, las noticias regionales, ayyyyy... ¡no hay nada mejor que ese tipo de aburrimiento!

La clase de yoga ha sido bastante divertida. La gente tenía muchas agujetas. Creo que debo hacer mal los ejercicios porque yo no tenía. Una señora de unos 50 años casi se pone a llorar la pobre y se ha marchado porque no podía hacer la postura del cocodrilo. Parecía un gato lastimero. Pero me he hecho amiga de una chica que ha gritado: ¡qué horror! cuando se le ha chascado un hombro. Yo no podía parar de reírme y ella tampoco. A mí me encantan las clases de yoga. Son muy relajantes, además la profe pone incienso a veces con diferentes olores, y sales así como colocadilla. Y habla tan despacito, y te cuentas unas milongas de que si la energía mal canalizada origina enfermedades, que tenemos siete chakras... bueno, son paridas, pero suenan muy bien cuando estás tumbada encima de una mantita oliendo el aroma del incienso, y escuchando música chill out mientras cierras los ojos y piensas que estás en la India con George Harrison rodeada de seda y elefantes.

¿Aún me dura el efecto del sándalo?