Un tranvía llamado Deseo (Tennessee Williams)

Tras muchos años separadas, Blanche visita a su hermana, con oscuras intenciones. Se encuentra con que ésta se ha casado con un rudo hombre polaco, más inteligente de lo que piensa en un principio. Stanley es atractivo, y como lo describe Williams tiene el mismo éxito en el amor con las mujeres que con la camaradería con los hombres. Sabe hacerse desear por ambos sexos. El autor apunta ya lo que será uno de los primeros alegatos contra el maltrato a la mujer en el papel de Blanche. A pesar de su cara oscura, la mayor de las hermanas ha recibido una educación en la igualdad de sexos y a partir del Cuadro II se vuelve la defensora de Estela en las broncas entre ella y su marido.
Es una perla sobre la ansiedad y la histeria, sobre la soledad y las relaciones familiares. Al igual que en otras joyas de Williams como "La gata sobre el tejado de zinc caliente", la locura es también un elemento omnipresente en toda la trama, la pérdida del control y de la razón en favor del alcohol y la miseria. También defiende a ultranza la igualdad entre razas y clases (al convivir en un mismo edificio polacos, americanos y negros), pero no de sexos. Y aunque el papel de heroína bella, culta y educada de Blanche (más bien antiheroína) choque frontalmente con el del atractivo Stanley, duro, rudo y salvaje,y esto haga saltar chispas en la historia, nos deja un amargo sabor de boca que no cambie nada, y que actualmente, en nuestra sociedad, siga pasando lo mismo. Siguen existiendo mujeres como Estela, y desgraciadamente, también, hombres como Stanley.
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