
El año nuevo comenzó con el culo en vez de con buen pie. Y nunca mejor dicho, ya que la diarrea acompañó mi escasa existencia del año durante tres días. Y todo por unos percebes. Me he sentido un poco Yushchenko, imagino que este señor peor, pero mis retortijones estaban ahí presentes y no pude comer roscón.
Por lo demás, otro año más de ilusiones y alegrías. Me encantaron mis regalos de Reyes, y estuvieron aquí los padres de F, con lo cual fue aún más emocionante la Navidad.
Prometo escribir más a menudo. Hoy han operado a mi padre de una hernia y estoy rendida.
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Fede -