Tarde de perros

Es increíble el cariño que se les coge a los animales. De verdad que esto hace seis años no me lo podía ni creer. El perro y el gato eran seres que habitaban con nosotros pero totalmente desconocidos e inútiles. Ahora sé que son necesarios, y sobre todo para determinadas personas. Ojalá tuviera uno mío, aunque creo que no es el momento adecuado, principalmente porque mi hermano Pedro (que no es por nada, pero fue el último que llegó) debería abandonar la casa (cual habitante de Gran Hermano).
Y después de este post ecológico, me voy a dormir en breve que mañana empiezo mis cursos de doctorado. Ya os contaré qué tal.
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