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ALMU THE STRANGE GIRL

Desdémona

Desdémona Se ha quedado dormida tras seis noches de insomnio intermitente. Le han arrullado las olas y le ha mecido el viento que la llamaba desde el balcón. El aroma de las especias se colaba por su nariz mientras sus párpados caían pesadamente. Ahora ya no piensa en la angustia ni en la desazón, ya no ve precipicios ni pozos sin fondo. Olvidó cerrar las indiscretas cortinas y no se acordó de cepillarse los cabellos. Ella no sabe que alguien la observa, que se ha introducido entre sus sábanas, molidas de dar vueltas, y ahora vigila su pensamiento, su sueño.

El altar que ha construido en su cómoda va apagando su luz suavemente, y unos pasos amortiguados por la alfombra recorren la escasa distancia que hay desde la puerta hasta el lecho.

Ella no sospecha, pero el rumor de la asfixia se ha sentado a su lado y le echa el aliento en la cara.

Imagen: Detalle de "Otelo y Desdémona" pintada por Antonio Muñoz Degraín en 1880.

1 comentario

Rocío -

Maravilloso, Almudena. Me ha encantado. Sigue escribiendo así. Wau.