Un deseo llamado Marlon Brando

Le descubrí viendo "Un tranvía llamado deseo" al lado de su compañera de reparto Vivien Leigh, a las órdenes del director Elia Kazan, que siempre sabe sacar la mayor tensión dramática y sexual de sus parejas protagonistas. Más tarde ganaría su primer Óscar mejor Actor Principal por "La ley del silencio". Visioné la primera de las dos películas con trece años. Desde entonces quedé enganchada. Poco a poco le fui olvidando, y me fui perdiendo en otros films de Elia Kazan, y le fui infiel con Warren Beatty, y después de Warren llegó uno de los que fue mi perdición. Perdí la razón por Richard Burton cuando disfruté de "La noche de la iguana". Le olvidé muchos años... Llegó "El padrino" pero no fue lo mismo. En ese tiempo perdido, en el que pasaron por mi cabeza multitud de hombres, pasó también por mi vídeo "El último tango en París". Allí me volví a enamorar. Y no hubo más James Dean, ni Richard Burton. Warren sí, pero bueno, es que es el único que sigue vivo, después de todo.
Aunque tu decadencia fue tremenda y en picado, nunca miraba tus fotos en las revistas rosas que hablaban de tu nuevo aspecto, ni vi ninguno de tus últimos títulos comerciales. Te has marchado con el asfixiante verano, como esos en los que te imaginaba y te veía cuando era adolescente. Este es mi pequeño tributo. Para el gran actor, para el rebelde por excelencia, para la mirada más tórrida...
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