Domingos de junio
Los domingos pueden parecer aburridos e insulsos. Lo son. Es más, son la antesala de una nueva semana. Pero me gustan mucho más los domingos de verano que los de invierno. El fin de semana se me ha pasado rapidísimo, ayer sábado dormí bastante por la mañana después de los mojitos. Por la tarde vi el partido de España (estoy aficionándome a la Eurocopa, creo que es porque tengo dos hermanos varones y un novio). La noche fue como las que imaginé leyendo El sueño de una noche de verano. Paseé por la Plaza de Olavide, se podían oler el aire, y las flores... Cené algo en una de las terrazas de la plaza y me encontré con todo el mundo. Sí, con esas personas que aunque pasa el tiempo parece que no pasa nunca, porque siempre hay algo de lo que hablar, siempre tienes algo en común con ellos. En mi caso suele ser la familia, esas personas suelen conocer a alguien de mi familia, o acaban de estar con alguno de mis hermanos... En fin, siempre es divertido encontrarse viejos amigos y charlar un rato con ellos, aunque el barrio de noche esté plagado de cucarachas.
Hoy me volví a levantar tarde, pero un poco antes que el día anterior. Tenía un motivo: estoy enganchada al libro que me prestó José: La sombra del viento. Es una preciosidad de la que ya os hablaré más adelante. Supongo que esta noche me darán las 3 y pico otra vez leyendo el libro. Mañana cuando le vea en el trabajo le echaré la bronca por prestármelo.
Después he estado en la Feria del Libro con F. Creo que ha disfrutado enormemente porque no había visto nada así en su país. Joder, ni que hubiera salido de Tanzania! Qué boba soy! Hemos visto las últimas novedades, aunque no había nada nuevo excepto lo de siempre: autores noveles que lanzan nuevas publicaciones, autores que ganan premios primavera y están firmando, personajes de la tele que escriben libros (véase Paola Santoni y... Nacho Vidal, el taladro de Mataró, sí, el actor porno ahí firmando como si fuera Faulkner)... Aunque siempre me gusta mirar libros, observar portadas, ver nuevas ediciones, y encontrarme gente. Me he encontrado a Francesca, una profe de italiano del Instituto que me parece simpatiquísima, y con la que he estado hablando un poco de libros de italiano.
F y yo hemos dado una vuelta por el Retiro, hemos buscado promociones. F veía a alguna persona disfrazada con el logotipo de alguna empresa y se acercaba a que le dieran regalos, igual en la caseta de Movistar, donde nos han leído el tarot!! Y hasta hemos jugado a un trivial de El Señor de los Anillos. Hemos llegado rendidos. Finalmente he visto con F el primer tiempo del partido Francia-Inglaterra. En el descanso casi me quedo dormida y me he cogido el autobús a mi casa.
Mañana iré a trabajar, me he propuesto empezar con ganas esta semana. Y por la tarde será el primer día que vaya a la piscina a ponerme morena. Dios mío, a las 6 juega Italia mañana. Y F es italiano, y si pierde... Aggggggggggggg!!!! No lo había pensado!!!! Maldito fútbol, digo, calcio!!
Bueno, hoy es sábado, y por lo tanto ayer fue viernes, y consecuentemente ha llegado el fin de semana. Tras una dura mañana en la Fundación (mentira, no fue dura porque estuvimos gran parte del tiempo de charleta a partir del descanso), llegó el gerente y nos dijo que teníamos que buscar bastantes imágenes de Felipe II para una publicación. Nosotros terminamos a las 2, esto fue a las 2 menos 7 minutos y todo el departamento de arte se acordó de la familia del gerente.
Bueno, bueno, bueno... A ver si esta noche consigo dormirme antes de las 3 de la mañana. ¡¡¡Por favor siiiiii!!! Estos son los problemas del calor veraniego, que me duermo tardísimo y además estoy enganchadísima a un juego que hay en internet (no pienso decirlo para que no os engancheis, es perjudicial para vuestra salud). A las 9 de la mañana he llegado al trabajo en la Fundación. Y al principio bien, es decir, que las 2 primeras horas las haces más o menos mecánicamente. Pareces un autómata con ojeras pero funcionas. Después del descanso, a eso de las 11:45, la cosa empieza a empeorar.
Odio hablar de mí misma pero hoy ha sido el día más tonto de la semana. Me quedé en casa en lugar de ir a la Fundación donde trabajo para terminar de retocar algunas imágenes. Problemas de ser familia numerosa: hoy todo el mundo necesitaba el ordenador y... el Photoshop! Hala, cabreo generalizado! Al final el doctor se ha quedado con el ordenador, con el Photoshop y yo le he escaneado las fotos. En fin, jornalera aburrida hasta el cuerno. Esta tarde he ido a hacer la compra y... en fin, qué poco glamour.